Hasta siempre, Steve. El adiós a una leyenda.

 

Voy a empezar diciendo que escribir este artículo no ha sido nada fácil, por varias razones.

“¿Debería hacer un artículo relatando los éxitos de Jobs?”. “No, han salido ya miles de noticias así y probablemente no sería interesante”.

“¿Quizá un artículo emotivo con el que tocar la fibra al lector?”.  “Vaya, parece que también están saliendo como setas artículos de este tipo”.

He decidido decir simplemente lo que pienso e intentar relatar lo que he sentido estos días, sin más.

 

Yo, como probablemente todos lo que estáis leyendo este artículo, nunca conocí a Steve Jobs.

Esperaba sus presentaciones con ansia, con expectación, esperando ver cuál sería la próxima maravilla que revolucionaría el mundo. Vibré con el anuncio del iPhone, me emocioné con todo lo que traería iOS 4 y vi el futuro en la presentación del iPad. Pero nunca lo conocí personalmente.

Pero, al ver por primera vez la notícia, al darme cuenta de lo que estaba pasando… sentí una profunda tristeza, un enorme vacío. Como si la humanidad hubiera perdido a alguien que, de alguna manera, la hacía mejor.

Y creo que esto es justamente lo que pasó. Steve con sus invenciones nos hizo la vida más fácil, más cómoda, más divertida. Nos ayudó a ver el mundo con su famoso “filtro de distorsión”, solo que al final este filtro se convirtió en la realidad. Jobs cambió el mundo. Con sus iPods, iPhones y iPads, lo hizo mejor. Y creo que esto es algo que está al alcance de muy pocas personas.

Pienso que, cada vez que encendemos nuestros iPhones o iPads sentimos que le debemos mucho a este hombre. Sentimos que el poder disfrutar chateando con nuestros amigos en cualquier sitio, el poder leer libros en una tableta, o incluso el poder trabajar a distancia es gracias a él. Cierto, él no inventó muchas de estas cosas, pero las perfeccionó y las hizo accesibles al gran público.

Fue alguien que incrementó nuestra calidad de vida y que, de alguna manera, creó con cada uno de nosotros una conexión que duraría para siempre.

Puede sonar esto un poco cursi, incluso melodramático. Sin duda. Pero creo que es la verdad.

 

Visionario, soñador, líder, genio…

Steve Jobs tuvo unos inicios difíciles, sus padres biológicos decidieron que no le querían y le dejaron en adopción a unos padres de clase obrera. Pero ellos le criaron como a su propio hijo y ahorraron dinero durante toda la vida para que Steve pudiera ir a la universidad. A partir de ahí probablemente conocéis el resto de la historia, explicada en la tan famosa conferencia de Stanford.

 

 

Después de conseguir el éxito en Apple le despidieron, pero él continuó haciendo lo que amaba. Fundó NeXT y también Pixar, que haría la primera película de animación de la historia Toy Story. Después Apple compró NeXT y Steve volvió a la empresa que había fundado a la que hizo crecer hasta convertirla en la más valorada del mundo.

 

Ha empezado a circular por Internet un vídeo de la famosa campaña de Apple de 1997 llamada “Think Different” (o también conocida como “Here’s to the Crazy Ones”) pero esta vez narrada por Steve. La original fue doblada por Richard Dreyfuss (y es preciosa) pero (extrañamente) nunca salió la versión de Jobs a pesar de que a mi juicio es incluso superior y más emotiva.

Podéis firmar la petición pinchando en este link.

 

Campaña “Here’s to the Crazy Ones”

 

 

Adoptado, sin estudios universitarios, despedido de su empresa, y aún así cambió el mundo.

 

Steve, te echaremos de menos.

 

Hasta siempre.

 

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